Tu estrategia no falla por mal diseño
Falla porque nadie la moviliza
La calidad de las estrategias corporativas cayó 40% en los últimos 15 años. Pasó justo cuando la competencia se intensificó y la IA acelera cada decisión. McKinsey estudió más de 400 empresas. Encontró que la movilización, el trabajo entre decidir y ejecutar, separa a las que lideran de las que caen al fondo de la rentabilidad.
McKinsey identifica tres acciones para lograrlo.
Confrontar los sesgos.
Anclar el presupuesto al año anterior congela los recursos, que se repiten en más del 90% de un año a otro. Evaluar cada apuesta grande por separado sesga igual; agruparlas sube el retorno esperado sin subir el riesgo. Reasignar rinde 30% más retorno al accionista.Exigir precisión.
La ambigüedad ya no tarda meses en costar; hoy se propaga en miles de acciones antes de que alguien la corrija. Estrategas y ejecutores usan las mismas palabras con significados distintos; “dirección” para uno es “tarea” para el otro.Construir el músculo.
Rolls-Royce metió a 500 líderes en el proceso antes de decidir; tres años después su utilidad llegó a £3.500 millones. Walmart redirigió capital a e-commerce año tras año, no como apuesta única, hasta superar $100,000 millones en ingresos
La movilización no es un evento. Es músculo que se construye siempre, aun cuando la estrategia no cambia. Empieza con una matriz que fije qué recursos van a cada prioridad, antes de decidir.
Basado en artículos de Andy West, Antoine Montard, Sébastien Lacroix, Whitney Zimmerman, Faye McCray y Derek Lidow.

